viernes, 26 de febrero de 2021

LA POLÍTICA EL ARTE DE LO POSIBLE.

Por: José Luis Contreras 


La política se define como el arte de lo posible, frase que ha sido interpretada de manera diferente en contextos distintos, pero que en cualquier caso tiene dos lecturas de las que hablaré más adelante.

Con lo que a mí me gusta someterme a la magia del enamoramiento sobre todo de relaciones personales, de la noche a la mañana me veo sometido a eso de la magia del posibilismo sobre lo óptimo.

La verdad es que pensando en esta frase que es la que siempre se repite en relación a la política estaba seguro de que aprendería muchas cosas para mejorar mi desarrollo profesional y humano. Y ¿Qué es lo que ha ocurrido?

Yo atribuía esa frase a Maquiavelo pero la verdad es que no es el único que la pronunció y por lo menos se les atribuye a Winston Churchill, a Bismark y a Aristóteles, por lo que debo de pensar que fue este último el primero que la debió de pronunciar, pero lo cierto es que sea de quien sea la cita, en nuestro ámbito político, quienes la repiten parece que se quedaron en ella y no continuaron leyendo más allá de la frase. Al parecer, alguien ha corregido la frase y ha decidido que la política sea el arte de lo imposible. Y el corrector ha debido de ser dominicano, porque la política en República Dominicana a este paso se va a convertir en un arte nuevo, tan complicado como frustrante, aunque no cabe duda que despertando la pasión que generan los nuevos hábitos a los que obligan los nuevos escenarios.

Esta reflexión siempre es de indudable valor, cuando se trata de dar respuesta a lo que resulta posible en un determinado momento, y a partir de determinados objetivos. Es aquello de la estrategia en la política. Sin embargo viéndolo desde el punto de vista de los principios y valores humanos, esta afirmación permite modelar las decisiones para que a través de ellas se puedan alcanzar logros poco nobles, orientados preferentemente al interés personal, lejos de los intereses de la sociedad y del bien común.

En mi paso por la política he contemplado dos formas de actuación, una pública y otra privada. Podríamos decir que hay una forma que se trabaja de forma manifiesta y otra, hablando delante de expertos en psicoanálisis, explorando el inconsciente, siendo esta última la que me ha parecido más operativa.

La primera forma de actuación, que tal y como estamos contemplando con alguna campaña a presidenciales, congresuales municipales y a lo interno de los partidos políticos de nuestro país , consiste en convertir al adversario político en un enemigo al que sobre todo hay que descalificar. Para lo que se busca en fuentes de documentación todo tipo de información que pueda ser utilizada en la tarea de afear la conducta del enemigo y así poder deslegitimar sus postulados. Para alguien con un hábito de explorar la comunicación, no pasan desapercibidas las contradicciones que se suelen cometer cuando se manejan informaciones lejanas en el tiempo y que se defienden con poca habilidad, siguiendo sin duda un guion establecido por ejecutivas de los partidos (para ciertas profesiones, la política es una magnífica empresa de trabajo temporal que saca a mucha gente de la dureza y la frialdad de la calle, por lo que en muchas ocasiones es preferible hacer manifestaciones públicas de bajo perfil con tal de mantener presencia en una institución). He visto que en esta variante se suele hacer una focalización en hechos puntuales sin tener en cuenta que antes y después de esos hechos hay una historia ya escrita que completa la información y la matiza. Se dice que en esta vida hay tres versiones, la tuya, la mía y la verdadera. Aquí ese es un axioma.

La segunda forma de actuación ya es más interesante, yo la llamo la esfera del inconsciente. Y lo llamo así porque es un material en cierta forma reprimido trabajando sobre el cual, se ven los movimientos productivos de la política. En eso también me ha ayudado el desarrollo de mis habilidades como observador. Me llamaba la atención el contemplar en espacios discretos, alejados de las miradas y del escenario, conversaciones entre compañeros de partido y adversarios (aquí ya no enemigos) cuyo tono, unas veces afable, otras crispado, pero siempre bajo la tensión que genera una negociación, indicaba que algo iba a pasar. Negociaciones, presiones, propuestas, transacciones con resultados tangibles, me han dado lo bueno que he podido sacar en este tiempo. Esta última forma de actuación me acerca más a otra forma de expresión que dice que la política es el arte de hacer posible lo que es útil.

¿Qué ha pasado para que el país esté en una situación de parálisis institucional con unos datos económicos de los que no se habla con claridad pero que empiezan a meter el mismo miedo que hace dieciocho años años? En mi humilde opinión, que se ha cambiado de escenario pero se sigue interpretando el mismo guion aunque, eso sí, con más actores diferentes, todo es ellos con demasiada necesidad de protagonismo personal. Olvidan algo que tenido la oportunidad de escuchar en múltiples ocasiones, y es que cuando se convierte el yo en nosotros el ser humano es invencible. 

Sin embargo, superando el pesimismo, nadie cae en que los problemas parecen irresolubles cuando se enuncian desde un punto de vista específico. Todo tiene solución si se enuncia de la manera correcta y es cuestión de hacer enunciados diferentes a los que se han hecho hasta ahora para encontrar soluciones. ¿Qué no he contemplado hasta ahora que me pueda sacar de aquí?


El arte de lo posible

 
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