lunes, 8 de octubre de 2018

El orgullo y la soberbia es vencido: Amore y la Liga Norberto de la Cruz se reúnen


Willian Baldayaque


La reunión de las dos organizaciones que más Montecristeños reúnen en los EEUU, es para mí el acto de avance y esperanza más significativo que ha ocurrido en las historias de nuestro pueblo.

Que hombres en sus mayoría realizados, trabajadores, con sus familias, sus trabajos y que han salido adelante por sus propias vías, decidan darle un giro a la historia y ceder, darse las manos, abrazarse, reír y compartir no solo es un gran avance, es también una victoria sobre dos grandes males que impiden la armonía en todo los objetivos de desarrollo de nuestra vida: hablo de ¨El orgullo y la soberbia.¨

En la política las razones de divisiones se deben al orgullo y a la soberbia.
En las organizaciones sociales que no arrancan es gracias al orgullo y la soberbia.
En el deporte de Montecristi es el orgullo y la soberbia su gran mal.
Incluso en las relaciones de parejas es el orgullo y la soberbia quién vence todo el amor de una relación, sea este noviazgo o matrimonio, para dar paso al rompimiento, solo porque uno o el otro no desean ceder.

Porque el orgullo y la soberbia:

El orgullo: Es el exceso de estima hacia uno mismo y hacia los propios méritos, por los que la persona se cree superior a los demás. Este tipo de orgullo nos incapacita para reconocer y enmendar nuestros propios errores y pone de manifiesto la falta de humildad.

La soberbia: La palabra soberbia proviene del latín y es un sentimiento de valoración de uno mismo por encima de los demás, sobrevaloración del yo respecto de otros. Se trata de un sentimiento de superioridad que lleva a presumir de las cualidades o de las ideas propias y menospreciar las ajenas.

Las razones para que este grupo de Montecristeños decidiera dividirse no se con exactitud cuales fueron, ni mucho menos me interesa. Pero sea cuales fueran las razones para dar un paso como este, para mi tiene mucho más importancia, ya que envía un mensaje de unidad y esperanza, que espero se refleje y se aplique en la vida personal de todos.

Ceder, pedir disculpa, reconocer que se estuvo equivocado, aceptar que no se es perfecto, o que el otro tenía razón, no son actos para sentir vergüenza, sino de grandeza. El mismo Jesucristo nos dijo que el servir a los demás y humillarnos nos haces más grande.

Históricamente en la vida, en el amor, en la familia, en la iglesia, en la sociedad, en el trabajo, en la política, en las organizaciones, en todo ponerse de acuerdo es más difícil solo por el orgullo de no dejar el brazo torce y la soberbia de considerar que estamos por arriba de los demás, para humillarnos.

Ellos vencieron todo eso, tan solo por reunirse y compartir. Brindo por eso y por ver más acciones como estas en Montecristi y en nuestra vida, la cual es tan corta y tan insignificante que nos podemos perder el tiempo en guargar odio o diferencia.

Salud!

 
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