viernes, 9 de marzo de 2018

¨Montecristeños; Ingratos sin Memoria"

Por.- Willian Baldayaque


Fue justamente el fallecido Joaquín Balaguer, quien fuera presidente de la República y líder Partido Reformista Social Cristiano, quien repetía con mucha frecuencia la frase hoy muy popular y todavía vigente en el comportamiento de los Montecristeño: Los ingratos no tienen memoria.

La palabra INGRATO, según el diccionario se refiere a aquellas personas que no agradecen un favor o un beneficio recibido. Algunos sinónimos que nos ayudarían a comprender más el significado de esta palabra INGRATO son la siguiente: desleal, egoísta, desagradecido, infiel, olvidadizo.


El ingrato quien es un arribista a conveniencia, siempre cierra los ojos para no ver quien le da de comer, y con frecuencia siempre tiene un comportamiento de víctima con la finalidad de no reconocer con agradecimiento y con hecho de reciprocidad a las personas que le han tendido la mano y con frecuencia, según hemos aprendido, paga con la traición.

Alguien dijo que los ingratos o malos agradecidos parecen perpetuarse en el alma de cada individuo hijo de esta Patria como si se tratase de un acta de identidad nacional, el sello de la ingratitud. Repito: Como si se tratase de un acta de identidad nacional…

Debido a mi compromiso con la sociedad, que es él debe de cada ciudadano me he visto envuelto en ser intermediario para conseguir varias ayudas en beneficios a terceros. Ayudas o diligencias que hago motivada por vocación como así lo aprendí de mi madre Pastora Ventura,  más que la recompensa de algo a cambio.

Pero que los ingratos no sean agradecidos me da igual. Lo que se suma a este comportamiento y es digno de pena es la traición, que es hermana de la ingratitud, siendo esta la recompensan a recibir, por esas personas.

Nota: Como todo lo que escribo para los mediocres que leen, siempre tiene una motivación personal o dirigida. Solo puedo decirle, que no tengo tiempo para dedicarme a aclarar porque motivo o razón escribo sobre un tema en particular. Solo leo y estudio y con lo que me tropiezo y entiendo que debo dar mi opinión al respecto, pues lo hago.


Como dijo Jesucristo: El que tenga oído que oiga, mientras yo digo: El que tenga ojo que lea y se ponga el sombrero. 

 
Diseñado por Jose Veras Design para contrataciones 829-290-7382