lunes, 26 de marzo de 2018

A los padres y jovenes de Montecristi sobre el trabajo

Por.- Willian Baldayaque


Recuerdo que la edad de 9 años ya estaba metido en un taller de mecánica, pasando todo tipo de herramientas que me era solicitada, pintaba las verjas, martillaba, levantaba, en fin, estaba ahí haciendo todo tipo de trabajo que un niño podría realizar. Llegado el sábado limpiaba el patio y organizaba cada herramienta en el cuarto, el cual dejaba implacable, ya que justamente era el día de pago, el cual era la suma de RD$20.00 pesos y si era una semana de mucho trabajo, recibía hasta RD$70.00 pesos, lo que tomaba para llevarle a mi madre la mitad de lo ganado.

Trabaje en el taller de Tony Pitolita, Con Alejandro Veras, Con Gongoro, con Papo Peña, quienes me hicieron sentir cómodo de trabajar y ser recompensado por el esfuerzo. Llegue a trabajar enfundado pan en la panadería de Lilo Comercial, por la suma de RD$70.00 a la semana. Ya más mayor, a eso de los 16 años, trabaje en La Casa de lo Repuesto de Dipre, donde me pagaban RD$1500.00 pesos mensuales, lo que era demasiado dinero para mi edad. A los 17 años sin cedula, trabaje en la zona franca de Santiago, devengando un sueldo de RD$700 pesos semanal.

El hecho es que no hubo una etapa de mi vida en que no viera la necesidad de trabajar, aun sin responsabilidad, ni muchos menos vicios, ambiciones, caprichos, afán o deseo de presumir de ropa, zapatos, tenis. La verdad no recuerdo haber comprado nada de eso con el dinero, porque quizás en eso tiempo, no había tanto deseo de consumir, ni mucho menos presumir.

En la actualidad la juventud no quiere eso. Alegan que no hay trabajo, que no hay oportunidades, que los políticos, funcionarios y todo el mundo es responsable de su situación, menos ellos. Resulta que hoy en día la vanidad es mayor que en mi tiempo y todos quieren tener para el fin de semana. Todos necesitan pinta nueva, dinero para la escuela, dinero para navidad, para san valentín, la disco, el licor y mil vaina más diferente, que el padre, amigo en EEUU, hermano, tío, abuelo, en fin todo el mundo debe colaborar, porque sí.

Pedirle a un joven que levante una pala, que vaya a un taller, que pinte una casa, que limpie un patio, que limpie el frente, que llene el tanque de agua de la casa, que lave, planche, que limpie el piso de la casa o que mínimamente arregle su cuarto, son cosas que al parecer no son digna para un joven hoy el día, más bien son según ellos humillaciones y símbolo de vergüenzas.

Aunque los gobiernos son responsables de crear las políticas públicas que permita incluir a los jóvenes en la distribución de las riquezas de forma más equitativa. No por ese hecho, de que el gobierno en materia de planificación, organización y prevención no haga hecho nada, no debemos quedarnos de brazos cruzados.

Según el reconocido Psicólogo José Miguel Gómez:

¨Los jóvenes más pobres son quienes padecen más exclusión social, son los más vulnerables a vivir las consecuencias: embarazo, prostitución, abandono escolar, drogas, trastornos mentales, transgresión de las normas, disfunción familiar, falta de proyecto de vida, y contar con menos factores que le protejan.

En una sociedad difícil, en un mundo más deshumanizado e individualista. A los jóvenes les seducen y les entretienen con las propias armas del mundo posmoderno: consumo, comida chatarra, publicidad enfermiza, Facebook, chatear, Twitter, Instagram, Snapchat, etc. Todos estos nuevos conceptos han reforzado una crisis de identidad genérica que confunde y entretiene el concepto de sobrevivir por el de existir con conciencia social: la nueva trampa del escapismo social.¨



Joven o padre, ayuden a sus hijos a entender que es más importante ser que aparentar. Entienda o ayúdenle a entender que el trabajo por muy humilde que sea, dignifica el hombre. Vivan para ustedes y no por y para los demás. Nuestras debilidades como país y como sociedad, requieren que obligatoriamente nos empeñemos más por lograr una vida más digna. Dios no dio la capacidad de triunfal y debe averiguar con lo tropiezo que exactamente debe de hacer para conseguirlo. 

 
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