Carta pública a un hermano: Odalis Antonio Uceta Peña

Por.- Willian Baldayaque

Hoy domingo 26 de Noviembre en vez de celebrar juntos tu cumpleaños, los muchachos del barrio, tus familiares y amigos cercanos tenemos que confórmanos con la idea de simplemente recordarte y lamentarnos eternamente, por el hecho que hoy no esté físicamente con nosotros.

Por circunstancia de la vida, te nos llevaron de una forma inaceptable e injusta, la cual hoy en día, en mi caso particular busco explicaciones que llenen el vacio que dejaste. Sostengo la idea de que no es, ni fue justo tu partida de este mundo y a pesar de las explicaciones que me den, me costara aceptarla como ciertas.

Te había esforzado tanto en la vida para salir adelante. Sometiéndote al más exigente entrenamiento del ejército para lograr ser aceptado y posteriormente perseverar hasta graduarte como 2do teniente del ejército. Muchos dudaron de tu capacidad y apostaron a tu fracaso, pero con el tiempo alcanzaste tus objetivos y empezaste a ser un referente para muchos, del éxito a través del trabajo con responsabilidad y carácter.

Francamente te había visualizado con un futuro por delante muy prometedor. Ya que contaba con las cualidades necesaria para alcanzar cualquier objetivo que te pusiera. Tú disciplina, tus buenas relaciones humanas, tu franqueza, tu actitud servicial, tu desprendimiento, tu mano amiga y sostén en cualquier circunstancia, tu capacidad para mediar en todos los problemas, y sobre todo tu humidad y sencillez en todos los aspectos.

Enterarme de tu partida de este mundo, y cambiar la idea y visión que tenia de ti, hoy 26 de noviembre, te aseguro no lo puedo digerir. Aun escribiendo esta carta, no puedo creer que te nos fuera de una forma tan fácil. Con tantas cosas que lograr y celebrar juntos.

Hoy en tu memoria hemos querido en el barrio organizar un torneo de baloncesto. Deporte que se que te gustaba mucho y que llegaste a recibir muchas correcciones de tus padres por desatender tus responsabilidades e irte a jugar. Todos conocíamos el silbido de tu madre que sonaba a larga distancia, como señal de que debía irte nuevamente a tu deber y dejarnos a los demás jugando. Sé que para ti era difícil como niño, simplemente aceptar que no podía como los demás quedarte. Pero siempre fuiste muy obediente y respetuoso de tus padres y eso también fue un ejemplo digno de respetar.

Jugaremos también pelota de trapo, otro de tu deporte favorito. Jugaremos domino, ajedrez y todo aquellos juegos que desde niño nos unía y nos permitió cultivar una amistad y hermandad contigo. Todo esto porque sería la forma más digna de recordarte y honrar tu memoria.

Decirte también que nuestro club deportivo llevara tu nombre, porque sé que no comprometerá a mantener viva tu memoria y nos ayudara seguir desarrollando aquellas actividades que mantuvieron al barrio siempre en unión.

Te quiero y lamento que no sea de otra forma en la que hoy, en tu cumpleaños estemos celebrando.
Abrazos donde quiera que estés.
Willian Baldayaque
26/11/2017
01:15 a.m.

 
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