miércoles, 24 de octubre de 2018

El complejo de Guacanagarix

Willian Baldayaque


El Cacique Guacanagarix gobernante taíno, que a la llegada de Cristóbal Colón se mostró complaciente y generoso, llegando hasta agradar con oro y detalles a los visitantes, es el comportamiento social que se aplica hoy en día a toda actitud del dominicano de agradar al extranjero.

Hace unos días se capturo en el km 17 de Montecristi al italiano Marcello Battigaglia, de 75 años, quien era buscado por la DNCD por narcotráfico. Según la fuente nos enteramos que Battigaglia quien había establecido una pizzería en esta comunidad, tenía una sentencia en su contra, dictada por un Fiscal de la Corte de Milán en 2017, sentencia en su contra de 16 años, además de una multa de 98.000 Mil euros por tráfico internacional de drogas y evasión.

Pero que sucede en nuestro país con ese tipo de extranjero, que llegan a los pueblos y a nuestros hogares como simple turista interesado en invertir repentinamente en tierra tan lejanas de donde nacieron?

Cuanta familias no le abren sus puertas a estos extranjeros, para entregarle en bandeja de plata a su hijas, como si se tratara de un premio mayor o la lotería, sin ni siquiera tener conocimiento de donde preceden estos extranjeros, y peor aún su fortuna.

El dominicano no solo califica al extranjero de ser lo mejor, sino que todo lo que hace, dice y trae es bienvenido sin ningún cuestionamiento de nuestra parte.

Desmontar un comportamiento que heredamos de nuestros ante pasado y que corre por nuestra venas es difícil. Pero espero que al menos este artículo sirva de orientación a todos los que siguen creyendo y abriendo la puerta a sus casas de las personas, por el hecho de solo ser extranjeros.

 
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